PROGRAMACION BIENAL 2026: EL FLAMENCO DE DOS VELOCIDADES

Esta Bienal de Sevilla 2026 que se nos viene encima ha soltado ya su baraja de cartas, y lo que vemos es, una vez más, la confirmación de un flamenco a dos velocidades. Mientras las luces de los grandes teatros se reservan para los nombres que ya no necesitan presentar credenciales (pero que a veces se olvidan de pasar por la peña a sudar la camiseta), hay toda una legión de artistas que se "parten la cara" en la briega diaria y que se quedan en la periferia de los focos.

Ya tenemos el cartel. La XXIV Bienal de Flamenco ha desplegado su alfombra roja y, bajo el lema "El mundo por montera", nos presenta una programación que brilla tanto, que brillan mucho más otros con su ausencia. Esta edición pone sobre la mesa, de forma más cruda que nunca, esa fractura insalvable entre las dos categorías de artistas: los que viven del nombre y los que viven de verdad del dia a dia de su cante / baile / toque.

En la cima de la pirámide, los mismos nombres de siempre, los nombres que aseguran la taquilla y los titulares y tambien el aficionado no tan flamenco. Pero, seamos sinceros: ¿cuánto hace que no vemos a muchas de estas figuras en la distancia corta de una peña, sintiendo el aliento de la exigencia de hacer bien ocho palos y sin megafonia donde se nota a la legua un tercio mal ligao?.

Hay honrosas excepciones, entre las que se encuentra Angeles Toledano, Miguel de Tena, Dani de Morón y algunos mas, pero los demás....son artistas del otro flamenco, el del teatro, el que se diseña para gustar en París pero que, a veces, se olvida de cómo suena un martinete a palo saco.

En el otro lado, en la "segunda categoría", los que se lo curran. Los que, como traen el eco de la calle y la fatiga del directo de verdad. Ahi vamos a tener a Ezequiel Benitez ¡menos mal!. Si es que los artistas de peñas como asi puede que se le quede la etiqueta a algunos, solo podrán desplegar su arte en alguna efemeride ineludible o en algun espectáculo popular en alguna plaza pública.

A nosotros a priori nos parece que esta muy poco repartido los carteles y donde se le da muy poco espacio a esos artistas que se dejan la piel en la exigencia de las peñas, donde no hay trampa ni cartón, y que ven cómo el escaparate de la Bienal se llena de producciones conceptuales mientras a ellos se les sigue pidiendo "que esperen su turno". Negro, como el fondo del cartel de este año, negro lo tienen.

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