Abraham no es solo un cantaor natural sino tambien el depositario de un eco ancestral. Como hijo de Enrique El Zambo y sobrino del gran Luis El Zambo, Abraham lleva el sonido de la calle Nueva de Jerez en la sangre.
Al compararlo con su tio Luis, es imposible no notar ese "metal" compartido, esa voz que parece surgir de la tierra misma. Mientras que Luis representa la maestría consolidada y el peso del tiempo en el cante, Abraham aporta una energía renovada, mayor regularidad y largura en los cantes, sin perder un ápice de la ortodoxia familiar. Si Luis es el guardián del compás más rancio, Abraham demuestra tener una memoria mas amplia, y cantar sin parecer que le cueste aunque se apriete en los lugares donde estan las angosturas del cante.
La noche no habría sido igual sin el acompañamiento de Domingo Rubichi a la guitarra. Su toque, también de raigambre jerezana, fue el diálogo perfecto para la voz de Abraham. Pelin frio al principio, acabó templando y brindando destellos de gitaneria a la sonanta.
Primer Pase: El Cante Grande
En la primera parte, el cantaor apostó por la sobriedad y la profundidad técnica a través de cuatro palos fundamentales. Comenzo por Malagueña, haciendo la del niño la Huerta y siguiendo por el Mellizo donde subio muy pronto y tardando en cerrar, dando esa impresión de cante natural sin cadencia clásica pero Sirvió para templar la voz y mostrar su capacidad de ligar los tercios.
Despues Soleá empezando por Alcalá " por el hablar de la gente olvié yo a quien bien queria" y cenrrando con una bonita letra "Tengo pleitos con mi madre". Fue uno de los puntos álgidos; Abraham se sintió cómodo, imprimiendo el dolor y la pausa que este palo exige. Cerré creemos con el macho del Sernita "me da miedo de quererte"
Tangos: No hubo brillo en este palo donde se subió Enrique el Zambo, Merchi del Chicharo Fandangos: Al igual que en la soleá, aquí destacó especialmente, transmitiendo una emoción directa que conectó de inmediato con el público con una eleccion de letras preciosa.
Segundo Pase: El Compás de Jerez
Tras el descanso, Taranta, muy templada antesala de un poco lo que todos buscamos en ese Jerez. Bulería por Soleá, sin duda, el momento donde más destacó en este segundo pase. Manejó el compás con una naturalidad asombrosa bien acompañado, recordando la solera de su tierra.
Despues Bulerías de Jerez: Para cerrar la noche, Abraham desplegó todo el arsenal festero, despidiéndose con ese aire tan particular de Jerez que hizo vibrar a toda la peña.
De nuevo buen cante en la calle Torrijiano, 29, donde llevamos una racha que va a ser dificil de superar.



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